Lo que años atrás se veía como irrisorio, mas por seguridad que por convencimiento, se ha dio convirtiendo con el paso de los años y el devenir de las autopistas informáticas en base fundamental de la economía moderna y digital.

El mundo virtual temido por unos amados por otros se ha convertido en indispensable a la hora de múltiples actividades cotidianas, ir a un banco, hacer compras o simplemente entretenimiento y diversión. Cada día la comunicación global obliga intercambio de información entre los usuarios conectados a la red mejorando la calidad de vida. El comercio electrónico resulta atractivo por la facilidad y comodidad sin tener muchas veces que desplazarse de los sitios de trabajo o las casas, ver numerosos catálogos en corto tiempo sin moverse del computador, no cargar dinero en efectivo y la oportunidad de conseguir mejores precios son algunos de los beneficios que tienen los consumidores a su alcance.

No obstante pese a ser una utopía para muchos jóvenes se ha convertido en verdadera cultura y estilo de vida. Contrario a lo que se podría pensar son estos jovencitos educados en la Web los mayores compradores por Internet y realizan desde compras simples y pequeñas hasta transacciones representativas. La adultez, con los mayores de 30 años sufren los miedos de las compras cibernéticas por desconocimiento y por temor a ser robados en sus tarjetas de crédito o débito. Esta la primera y principal barrera de las compras por Internet.

No obstante existen plataformas de pago seguras que han evolucionado de forma satisfactoria, confiable y segura.

El crecimiento que ha tenido el acceso a Internet en el país –en especial las conexiones de banda ancha es otro factor que ha contribuido a que el comercio electrónico en Colombia haya empezado a despegar